BUENOS AIRES.- Pablo Schoklender, detenido como presunto organizador de una asociación ilícita que desvió fondos públicos destinados a un programa de viviendas de la fundación Madres de Plaza de Mayo, volverá a ser indagado el miércoles, luego de que su hermano, Sergio Schoklender, recibiera una nueva acusación. Éste se desempeñó como apoderado de la entidad y dirigió el manejo de los fondos públicos recibidos para desarrollar planes de viviendas sociales.
Sergio Schoklender está acusado de ser "jefe" de esa supuesta organización, mientras su hermano Pablo y el contador Alejandro Gotkin son considerados "organizadores" por la Justicia. Los tres están detenidos en el penal de Ezeiza.
Por su parte, Pablo Schoklender, quien será indagado en el Juzgado Federal 5 de la calle Comodoro Py -en Retiro-, ya declaró ante la Justicia en línea con la indagatoria de su hermano.
Acusó a Hebe de Bonafini de tomar las decisiones en relación al desvío de fondos, al mismo tiempo que negó los cargos en su contra y no acusó a Sergio, pese a continuar enfrentado con él.
A su turno, el otro acusado de organizador de la presunta asociación ilícita, el contador Alejandro Gotkin, presidente de las empresas Antártica Argentina SA y Meldorek SA, a través de las que se habría hecho el desvío -de unos $ 280 millones-, dijo que él se limitaba a acatar las órdenes de Sergio Schoklender sobre depósitos y retiros de dinero.
En tanto, ambos hermanos declararon que Hebe de Bonafini era quien tomaba las decisiones en la Fundación y negaron haber desviado fondos de la entidad.
Entre otros, declaró en la causa Viviana Sala, psiquiatra del hospital público porteño Marie Curie y ex esposa de Sergio Schoklender, a quien el ex apoderado conoció cuando estuvo preso por el crimen de sus padres. Se negó hacerlo en forma verbal y lo hizo a través de un escrito, tras recibir la acusación de integrar la asociación ilícita por el uso de materiales pertenecientes a las Madres para construirse una vivienda en el barrio El Patacón, del partido bonaerense de Pilar.
Se lavó las manos
Sergio Schoklender utilizó su indagatoria del miércoles pasado para deslindar responsabilidades sobre Hebe de Bonafini y a su hija, María Alejandra. En la declaración, apuntó a los subsidios "gestionados" por la hija de Bonafini en su rol de "funcionaria del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires". Se trata de subsidios otorgados al margen de los $ 765 millones que el Gobierno dio para el programa "Sueños Compartidos".
Esos fondos, según dijo, "no siempre se utilizaban para los fines comprometidos". Sergio no especificó contratos ni montos, solo mencionó que el dinero provenía de "ministerios o Secretaría General de la Presidencia, o Jefatura de Gabinete" y que se canalizaban en "convenios" firmados por la titular de las Madres. (DyN-Especial)